Desquitarse el findesemana.*
Todos lo necesitan, pararle poquito a sus vidas vertiginosas y a los nervios, encontrar el punto perdido en medio de la fiesta: Ahí, en el punto clímax del cotorreo, durante un segundo de claridad y su séquito de instantes enmadejados con alcohol, una casi podría jurar que está encontrándose consigo misma.
Y una no se quiere agarrar de ninguna otra idea más que la de ser o intentar ser feliz, valorando cada momento y con la certeza de que al mirar el espejo, hay una bonita chispa en la pupila que se refleja, cómo sabiendo que mantenerla no ah sido nunca fácil, que es única y valiosa.
Pero ¿Quién dijo que tener una pasión era sencillo?
Y así, pues hasta agarras la onda y empiezas a sentir sincera empatía, creo.
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